Seguramente, fruto de los anuncios de televisión, de los consejos de tu dentista o de vídeos en internet hayas oído hablar de la gingivitis y de la periodontitis. 

Estas dos enfermedades bucales pueden afectar a tus encías y a tu boca y quizá tú ni te estés dando cuenta de ello. Si bien los síntomas de ambas enfermedades son claros, muchas veces la desgana, el descuido o la desinformación en materia dental pueden hacernos creer que lo que es una molestia en nuestra boca a la hora de comer y el cepillado no es tan grave como de verdad lo es.

En medicina, «Enfermedad periodontal» es el término genérico que se usa para describir una infección bacteriana en la boca. Tanto la gingivitis como la periodontitis son términos empleados para describir esta enfermedad periodontal, pero no son intercambiables y tampoco son sinónimos por lo que debemos de tener mucho cuidado con ellos.

El nombre gingivitis describe una enfermedad periodontal moderada en su estado inicial que se reconoce por el enrojecimiento y la inflamación de las encías, que además sangran fácilmente con el cepillado o el uso del hilo dental. 

Gingivitis y periodontitis pueden parecer sinónimos, pero son muy diferentes.

Si la gingivitis no se ataja mejorando la higiene bucal, puede progresar a una fase más grave e irreversible denominada periodontitis, que ataca a las encías, el hueso y el tejido conjuntivo que mantiene los dientes en su sitio, los cuales se aflojarán con el tiempo hasta el punto de caerse. 

Este tipo de enfermedades bucales tienen que controlarse al menor síntoma, sobre todo si la persona que las sufre está utilizando algún tipo de corrector o aparato invisible ya que el dolor y la mala eficacia del tratamiento están garantizadas.

Algunas de las diferencias entre estas dos enfermedades son:

La periodontitis es rara en los adolescentes, pero es la principal causa de pérdida de dientes en los adultos. Es muy probable que un adolescente con enfermedad de encías tenga gingivitis. Si bien puede tratarse de una gingivitis en ese momento, es importante tratarla inmediatamente para que no empeore con el tiempo y se convierta en periodontitis, lo que podría ocasionar la pérdida de los dientes.

La gingivitis no es dolorosa, pero la periodontitis sí lo es. Generalmente es difícil identificar si se tiene gingivitis porque no hay ningún dolor involucrado, uno de los síntomas es el sangrado de las encías. Por el contrario, la periodontitis puede causar dolor al masticar.

La periodontitis es el siguiente grado de gravedad de la gingivitis.

Un síntoma distintivo de la periodontitis es la movilidad en los dientes. Las encías irritadas, rojas e inflamadas son signos de ambas enfermedades, pero la estabilidad de los dientes puede ser el factor diferenciador. Con la gingivitis, los dientes generalmente permanecen firmemente en su lugar, pero con la periodontitis, los dientes pueden tender a tener movilidad y perder estabilidad en la encía, cosa que no podemos permitir ni en adultos ni en niños.

La existencia persistente de mal aliento es un indicador importante. No tiene por que ser una condición, pero esto puede indicar que la enfermedad periodontal ha avanzado desde gingivitis a periodontitis. Así que si crees que tu aliento ha empeorado y no mejora ni utilizando colutorios, quizá sufras de periodontitis.

Por último y quizá como diferencia característica más importante, la gingivitis es reversible, pero la periodoncia no lo es. Si la gingivitis no es tratada, evoluciona a periodontitis. Este estadio de la enfermedad periodontal provoca la pérdida de los tejidos de soporte y la destrucción del hueso que sostiene los dientes, pudiendo llegar a provocar su pérdida. Si crees que sufres alguna de estas dos enfermedades nuestra recomendación es que visites a un experto lo antes posible para que puedas descartar o tratar en el peor de los casos este tipo de enfermedades bucales. Desde DSQ te recordamos que puedes contar con nuestro equipo de profesionales, que te atenderán de forma personalizada y se encargarán de solucionar todas tus dudas.